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Servicios · entregables

Trabajos concretos, con entregables que se pueden abrir en una planilla

Cada servicio tiene un objeto, un plazo habitual y algo que te queda: un archivo, una lista, un tablero. El presupuesto se arma según alcance; no publicamos tarifas en el sitio.

Seis trabajos, con plazo y entregable

Podés contratar uno solo o encadenarlos. El diagnóstico suele ser la puerta de entrada.

Diagnóstico económico-financiero

En dos semanas levantamos ventas por línea, compras, gastos fijos, cobranzas y un recorte de nómina sin datos personales. El objetivo no es un tomo: es señalar las tres o cuatro fugas que más pesan y decir con claridad si conviene un trabajo más largo. La devolución es una reunión de 90 minutos, con los números en la mesa, no un PDF enviado de madrugada.

Entregable: carpeta de diagnóstico y minuta de devolución.
Plazo habitual: 2 semanas.

Costeo y política de precios

Armamos el costo completo por producto o servicio —insumo, merma, tiempo, flete interno, envase— y una lista que se puede defender frente a un cliente que pide descuento. Incluye reglas para cuando cambia el costo de reposición y un piso por familia, para que no se vuelva a subsidiar “lo de siempre”.

Entregable: planilla de costeo y lista con reglas.
Plazo habitual: 3 a 5 semanas.

Tablero de control mensual

Doce indicadores, no treinta. Si no se puede completar en una mañana, no se usa. Definimos fuentes, responsable de carga y el día del mes en que se cierra. El tablero queda en tu archivo; nosotros lo leemos con vos, no lo secuestramos.

Entregable: planilla maestra e instructivo de carga.
Plazo habitual: 3 semanas.

Flujo de caja y cobranzas

Proyectamos 8 a 12 semanas: cobros, pagos, cheques, retenciones y tensiones previsibles. Ordenamos condiciones de crédito por tipo de cliente y cortamos el automático cuando el atraso se volvió costumbre. El vendedor pasa a mirar lo cobrado, no solo lo facturado. Es un trabajo de hábito tanto como de planilla.

Entregable: flujo semanal y matriz de crédito.
Plazo habitual: 3 a 4 semanas.

Orden administrativo y procesos

Mapeamos cómo entra un pedido, cómo se cotiza, cómo se factura y cómo se paga. Sacamos pasos que no agregan control y reforzamos los que evitan errores de precio o de stock. Sirve cuando el negocio creció y sigue funcionando “como cuando éramos tres”.

Entregable: mapa de proceso y checklist operativo.
Plazo habitual: 4 semanas.

Plan de crecimiento y apertura de un segundo punto

Antes de firmar un alquiler, simulamos el punto de equilibrio del local nuevo y la caja de los primeros seis meses: personal mínimo, stock inicial, curva de venta prudente. Si el primer punto no cubre su propio equilibrio, el segundo espera. Preferimos decir que no a acompañar una apertura a ciegas.

Entregable: simulación de equilibrio y caja.
Plazo habitual: 3 a 6 semanas.

Cómo se arma un trabajo

Del lado de la empresa pedimos cosas concretas, no un relato. Ventas por producto o por familia, aunque estén en un export del sistema o en una planilla desprolija. Compras del período. Gastos fijos del último trimestre. Un recorte de nómina sin nombres ni documentos: cantidades y costos, no legajos. Extractos o un resumen de cobros y pagos. Si hay lista de precios vigente, esa también.

El tiempo que suele llevar del lado de ustedes, al inicio, es de dos a cuatro horas para juntar archivos y una reunión de arranque. Después, quien administra destina una franja corta por semana a completar lo que falte. No pedimos que el dueño se vuelva analista: pedimos que alguien tenga acceso a los números y pueda responder preguntas de negocio —qué se descuenta, qué se regala, qué cliente paga tarde.

Si parte de la información está en un cuaderno, se puede empezar igual. El diagnóstico en esos casos lleva un poco más porque hay que pasar a digital lo mínimo indispensable. No es un obstáculo; es el punto de partida.

Escritorio de trabajo

Escritorio de trabajo

Presupuesto según alcance

No publicamos precios en el sitio. El valor depende de la cantidad de líneas, locales y del estado de los datos. Te lo pasamos por escrito después de la primera conversación, antes de empezar.

Modalidades

Tres ritmos. El mismo método, distinta densidad de acompañamiento.

Diagnóstico puntual

Dos semanas, una devolución, y el archivo te queda. No hay reuniones posteriores incluidas. Sirve cuando querés una foto honesta para decidir vos, o para llevarle números claros al socio o al contador. Si más adelante contratás un acompañamiento, no se tira el trabajo: se usa de base.

Acompañamiento trimestral

Noventa días con un plan de tres a cinco palancas. Hay una reunión de arranque, dos de control intermedio y una de cierre. Entre medio, consultas cortas por correo o videollamada para destrabar la carga del tablero. Es el formato más habitual cuando el diagnóstico mostró fugas concretas.

Revisión mensual continua

Una vez al mes, el mismo día, se abre el tablero. Se miran desvíos, se ajusta una palanca y se deja una minuta. El ritmo es de 45 a 75 minutos. Tiene sentido cuando el tablero ya existe y el riesgo es volver a la intuición. Se puede cortar con aviso de un ciclo; no es un contrato eterno. La reunión puede ser en Av. Córdoba o por videollamada, según dónde esté el equipo.

Qué queda en la empresa

El criterio es que las herramientas vivan sin nosotros. La planilla queda en tu Drive o en tu carpeta, con un instructivo de dos páginas: qué se carga, de dónde sale, qué no hay que “corregir a mano”. En las primeras semanas nos sentamos con quien administra para cargar juntos el primer mes. No es un curso largo; es que esa persona no dependa de un mensaje nuestro para cerrar el tablero un martes.

Si hay más de un local o más de un socio, el mismo archivo se usa en la reunión. El hábito que queremos dejar es corto: un cierre mensual, una conversación con números, y decisiones que se pueden chequear a los treinta días. Cuando el equipo interno ya lo hace solo, nuestro rol se achica a la revisión o se termina. Ese es un buen final de trabajo, no un fracaso comercial.

Preguntas sobre los servicios

¿Puedo contratar solo costeo, sin el tablero mensual?

Sí. Si el cuello es la lista de precios, se puede hacer ese trabajo y parar. Te vamos a decir, con honestidad, si sin un tablero mínimo el costeo se va a desactualizar en dos meses. La decisión es tuya. El presupuesto se arma según alcance, no con un paquete cerrado que no puedas recortar.

¿Incluyen la liquidación de impuestos?

No. Eso lo hace tu contador. Nosotros miramos la carga impositiva en términos generales como un costo más de la estructura, sin dictaminar régimen ni alícuotas. Si aparece una duda de esa índole, la llevamos a la mesa con quien te liquida.

¿Trabajan con un software de gestión específico?

No vendemos software ni cobramos por recomendarlo. Si ya tenés uno, extraemos de ahí. Si no tenés, empezamos en planilla y, si más adelante conviene un sistema, coordinamos con quien lo implemente. El entregable nuestro sigue siendo legible fuera de esa herramienta.

¿Cuánto tarda en verse un cambio de precios en la caja?

Depende del ciclo de tu rubro. En un mostrador, una lista nueva se siente en semanas. En un mayorista con cuenta corriente, el precio nuevo convive un tiempo con el stock y con las condiciones viejas. Por eso el plan de 90 días mira palancas distintas, no un único interruptor.

Contanos el alcance y armamos presupuesto

En la primera reunión de 45 minutos —presencial en Av. Córdoba o por videollamada— vemos qué servicio tiene sentido y qué información hace falta de tu lado. Después te escribimos el alcance, el plazo y el valor.

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